Fotografía da charla ofrecida en San Sadurniño

Preparándolo todo para presentar la candidatura antes de abril

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Los siete municipios que integran el Proyecto del Geoparque del Cabo Ortegal acogen en los últimos días las charlas sobre en qué consiste la iniciativa y cuáles son los beneficios -y también compromisos- que puede suponer para el territorio el contar con este distintivo de la UNESCO. Las sesiones están orientadas al conocimiento y a la implicación de la población en el proyecto y se centran  en una descripción detallada de qué es un geoparque y en explicar de qué manera puede tirar por el desarrollo sostenible partiendo de cuatro ejes básicos: la puesta en valor de recursos geológicos únicos y con relevancia internacional, la divulgación, la investigación y el turismo. Y todo eso armado sobre un plan estratégico y de gestión que la UNESCO revisa cada cuatro años después de conceder el sello. Sin embargo, antes de llegar la ese punto es necesario obtener el reconocimiento, y para eso hace falta seguir una serie de pasos que tardan en darse al menos dos años, a mayores de los que ya se fueron dando desde que en 2015 los ayuntamientos empezaron a trabajar juntos. En este sentido, y según se está adelantando en las charlas itinerantes, los siete municipios impulsores esperan tenerlo todo listo para iniciar la tramitación oficial del certificado dentro de cuatro meses escasos. 

Los más de 600 Km² que abarcan los municipios de Cariño, Cedeira, Cerdido, Moeche, San Sadurniño y Valdoviño cuentan con recursos geológicos de sobras para entrar en el selecto club de la Red Global de Geoparques. En estos momentos hay catalogados 52 lugares de interés geológico por sus peculiariedades y ya se han identificado otros 56 más. También hay cinco Global Geosites -y otros cuatro propuestos- que son aquellos lugares de grande interés científico y únicos en el mundo para comprender como evolucionó el planeta durante millones de años.

La principal peculiariedad de este territorio reside en que en el Complejo del Cabo Ortegal pueden verse en superficie tipos de rocas que habitualmente están en el manto terrestre, a más de 70 Km. de profundidad. Pero hay más:  playas de arena roja, raras playas de arena negra como la de Teixidelo, la única en el planeta -que se sepa- de origen no volcánico, afloramientos de lava, granitos negros, restos glaciares, espeleotemas formados por la precipitación de óxidos de cobre, los acantilados más altos de la Europa continental, grandes masas graníticas, fallas, montes-isla, etc.

Sin embargo, un geoparque no sólo comprende patrimonio geológico, sino que también hacen falta una estrategia de puesta en valor y un plan de gestión unificado para todo el territorio que se aplique de manera sostenida en el tiempo y que, además, esté relacionado con otros aspectos, como son la divulgación -social, educactiva y científica-, la naturaleza, el patrimonio material e inmaterial y el turismo, con el objetivo de generar un desarrollo socioeconómico sostenible. Dentro de la puesta en valor se señala como prioritaria la conservación de la base geológica del proyecto, aunque no como algo restrictivo -los geoparques no regulan el uso del suelo- sino como compromiso de dar a conocer y potenciar un conjunto de recursos únicos que permiten entender uno o más capítulos de la historia de la Tierra.

Los siete ayuntamientos comenzaron a trabajar conjuntamente la finales de 2015, continuando un trabajo iniciado tiempo antes por la Asociación de Amigos del Parque Geológico del Cabo Ortegal, la primera entidad que promovió el conocimiento social de la riqueza geológica de la zona, especialmente la de la costa cedeiresa, cariñesa y ortegana. En este tiempo se han dado pasos para llevar a cabo medidas coordinadas que pasaron por la obtención de financiamento de la Diputación de A Coruña, la creación de una marca -con el lema “Un viaje al interior de la Tierra”-, la asistencia a foros relacionados con los geoparques y la organización de georutas y eventos -como las charlas de estos días- que fomenten tanto la participación social en el proyecto como su posicionamiento estatal e internacional de cara a la presentación de la candidatura. El último avance es la aprobación de los estatutos de una asociación de municipios que le dé entidad administrativa y una estructura mínima al proyecto.

Un proceso de dos años
El próximo hito del cronograma emprendido hace cuatro años es solicitar oficialmente en 2020 el reconocimiento como geoparque. Un proceso que durará al menos dos años y que arranca con el envío al Comité Nacional Español de Geoparques  de una manifestación previa mostrando el interés en obtener el distintivo, algo que tiene que hacerse antes del 1 de abril de 2020 y que debe llevar como aval una carta de apoyo de la Dirección General de Patrimonio Natural de la Xunta de Galicia.

Posteriormente, y antes del 1 de junio , tiene que iniciarse la exposición pública de la propuesta de creación del geoparque mundial de la UNESCO y remitir la documentación completa del proyecto. Del 1 de junio al 31 de julio el comité analizará la propuesta y emitirá su informe -favorable o no- que le será trasladado a la Comisión Nacional Española de Cooperación con la UNESCO. En ese tiempo pueden requerirse subsanaciones de la documentación o del argumentario que, en todo caso, han de estar incorporadas al expediente antes de que acabe septiembre.

Entre el 1 de octubre y el 30 de noviembre se sabrá si la delegación de cooperación con la UNESCO apoya o no el proyecto. Si su veredicto es favorable -este filtro solo lo pueden pasar dos candidaturas por año- le enviará la correspondiente carta al Programa Internacional de Ciencias de la Tierra y Geoparques, el organismo que tiene la última palabra en la asignación del sello.

Ya al año siguiente -2021- el Programa evaluará más detalladamente la candidatura y enviará a partir del 1 de mayo una misión de inspección sobre el terreno que mire tanto la aplicación práctica de la estrategia definida e proyecto como el grado de implicación del territorio en su desarrollo. La inspección de la UNESCO es tan exigente y exhaustiva que mismo llega a hacer entrevistas aleatorias para anotar hasta que punto a gente de la zona sabe de que va la iniciativa. De cumplirse los plazos previstos, el resultado de la evaluación se debatirá en el Consejo de Geoparques Mundiales  en septiembre de 2021, de donde saldrá la propuesta que deberá ser ratificada por la Dirección General de la UNESCO y elevada la definitiva por el Consejo Ejecutivo de este organismo dependiente de la ONU.

La obtención del distintivo es solo un primer paso, ya que después el geoparque tendrá que ser capaz de mantenerlo llevando adelante sus estrategias en cada uno de los ejes y trabajando en red con el resto de xeoparques mundiales. Además, la propia UNESCO hace evaluaciones cada cuatro años conforme el plan de acción se está cumpliendo e implementando con nuevas medidas.

Tal y como se explicó en la charla ofrecida este martes a la tarde en la Casa de la Juventud, en estos momentos existen en el mundo más de 140 geoparques distribuidos por 41 países. En el Estado Español hay 14 zonas acreditadas y la última en obtener el distintivo fue la de las Montañas del Courel el pasado mes de mayo.

Los ayuntamientos del área del Cabo Ortegal tienen ahora por delante cuatro intensos meses de trabajo para poner a punto la candidatura. La labor técnica de base está prácticamente listo y desde aquí hasta abril se hará un mayor esfuerzo en el ámbito de la comunicación y del conocimiento de la iniciativa.

Quien no pudiera asistir a la sesión de ayer en la Casa de la Juventud aún puede anotarse en la que se celebrará a las 18.00 h. en el Teatro de la Beneficencia de Ortigueira. Hace falta preinscribirse a través de este formulario. Si alguna persona no puede acudir y tiene interés en hacer aportaciones al proyecto, también tiene la opción de presentarlas a través de este otro formulario.

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